viernes, 3 de marzo de 2017

Convocatoria de Acción de La Vía Campesina para el 8 de Marzo - Día de Lucha de las Mujeres


Comunicado de Prensa La Vía Campesina
(Harare, febrero 27, 2017) Para las mujeres de La Vía Campesina del mundo, el 8 de marzo es un día de lucha, resistencia, denuncia contra el sistema capitalista, las transnacionales y el sistema patriarcal y el machismo, que oprime, explota y violenta a las mujeres. También es día de solidaridad con la lucha de todas las mujeres. 
Como campesinas, estamos plenamente comprometidas con la lucha por la soberanía alimentaria como solución para un cambio sistémico. Esto incluye nuestra lucha por el acceso a la tierra, el agua, la salud y las semillas. Utilizamos la agroecología como una práctica política que contempla un mundo construido sobre los principios de la justicia y de la igualdad.
En los últimos tiempos, hemos visto un aumento en la violencia contra las mujeres. Nuestras luchas y resistencias están siendo criminalizadas en un contexto de conservadorismos crecientes, de desmantelamiento de las políticas públicas y de violaciones de los derechos de las mujeres obtenidos a partir de largas luchas. La reciente toma de poder de los gobiernos de derecha y de las fuerzas heteropatriarcales han impuesto un fuerte entorno en el que las mujeres son asesinadas con impunidad, son violadas y sufren violencia de las más distintas formas todos los días, para mantener y recolocar a las mujeres en el espacio privado, de la casa, de los cuidados y decirnos que nuestro lugar no está en la política y en la vida pública y social. 
Para eso es necesario que nosotras las campesinas del mundo en este 8 de marzo salgamos a las calles, que nos movilicemos, actuemos y defendamos nuestros derechos, nuestras tierras, nuestras semillas, nuestros alimentos saludables y alcemos la voz diciendo Basta de Violencia contra las Mujeres cada organización llevando sus banderas de lucha y de acuerdo a sus contextos locales.  Estamos comprometidas a construir alianzas para la lucha de las mujeres campesinas contra el capital y la violencia heteropatriarcal. Así apoyamos y nos unimos a la Huelga Internacional de las Mujeres en este 8 de marzo. 
¡Basta de Violencia contra las mujeres!
¡Globalicemos la lucha,Globalicemos la esperanza!
Tomar acción:
Envíe sus carteles, fotografías, videos, planes de eventos, invitaciones de prensa a lvcweb@viacampesina.org
También puede crear vídeos cortos. Para saber más, haga clic aquí
Para descargar pósters, tarjetas de medios sociales y más, haga clic aquí
Contactos:
Rashmi Munikempanna (India) - rashmi.munikempanna@gmail.com | +91 8762805428
Iridiani Seibert (Brazil) - iridianigs@yahoo.com.br | +55 61999662804 
Mily Treviño-Sauceda (USA) - milyliderescampesinas@msn.com | +19515451917

Honduras reafirma exigencia: justicia por homicidio de Berta Cáceres

berta-caceres
"Estamos exigiendo justicia para Berta y los demás líderes asesinados por defender nuestra tierra", declaró la portavoz de los estudiantes universitarios.
Un grupo de mujeres indígenas y estudiantes universitarios lideraron la protesta contra la impunidad que se presenta en Honduras, donde este viernes se cumple un año del asesinato de la activista Berta Cáceres, por quien ciudadanos y organismos internacionales exigen justicia.
"Con la siembra de nuestra hermana desgraciadamente por luchar contra este sistema nos la quitaron, nos la robaron, le robaron la vida; pero la lucha sigue", subrayó este jueves Margarita Pineda, representante del Movimiento Indígena Lenca de La Paz (Milph).
Pineda formó parte de un foro sobre la lucha de las mujeres indígenas contra el despojo del agua, celebrado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), donde se conmemoró un año del asesinato de la lideresa ambientalista.
En declaraciones a la agencia de noticias Efe, Nery Gómez, portavoz de los estudiantes universitarios, condenó el asesinato de Cáceres y pidió una investigación para castigar a los verdaderos responsables.
Gómez afirmó que Cáceres "no fue asesinada solo por ser una indígena, es por eso que estamos exigiendo justicia para Berta y los demás líderes asesinados por defender nuestra tierra".
Respaldo internacional
Sumado a la presión interna, entes internacionales también se han hecho eco de la exigencia, como el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) que reclamó este jueves a las autoridades hondureñas proseguir la investigación.
"Desde Cejil alertamos de las deficiencias que ha experimentado el proceso de investigación, hasta ahora, en respuesta a su asesinato", señaló la organización regional que protege los derechos humanos en el hemisferio.
De  acuerdo con la organización, el proceso investigativo del crimen incumplió en su totalidad las condiciones necesarias para identificar, juzgar y sancionar a sus responsables, tanto materiales como intelectuales.
Aunque Cejil reconoce que las autoridades atraparon a ocho personas hasta la fecha, consideró que todavía falta claridad del supuesto papel que jugó cada imputado en el hecho criminal.
"Tampoco existen resultados sobre los autores intelectuales del asesinato de Berta Cáceres, crimen que se debió a una escalada de violencia, criminalización y estigmatización en contra de la líder", sostuvo.
Fuente: Telesurtv

jueves, 2 de marzo de 2017

Aurora Cayo, la cocinera de la tradición aymara

kamtaturu

Ella se ha dedicado a entregar al mundo las costumbres de su cultura a través de las recetas que heredó de sus ancestros.


“Transmitiendo saberes y sabores del mundo andino” es su frase insigne y con la que se presenta en todas las exhibiciones que tiene Aurora Cayo, una mujer de 57 años que se define como una “cocinera, no soy chef porque ellos estudian, yo aprendí a través de los conocimientos de mi madre, de mi comunidad, y me dediqué a esto, más que por una necesidad económica, por una necesidad de rescatar y valorizar los productos que se estaban perdiendo”, afirmó Aurora a este medio.
Nace en el pueblo de Chiapa, en la Comuna de Huara, donde despertaba cada mañana percibiendo los aromas que se traspasaba por la casa, ya que su madre o su abuela preparaban el desayuno, el cual consistía en “papas cocidas, cebolla frita, carne o chicharrón, sopaipillas, más una taza de mate o hierbas, sino un caldo con lo que hubiese en la temporada porque se respetaba mucho las estaciones de cosecha”, comentó.
Para ella y su comunidad existe una hoja que es sagrada “la hoja de coca, es la conexión con nuestra madre tierra y alimentar el cuerpo y espíritu, nosotros a través de ella sentimos a nuestros ancestros, con ellos se puede visualizar caminos; no es droga como hoy se le asocia, es una planta que tiene vida y espíritu, entonces al hacerle daño e incorporar químicos ella se revela y causa daño”, afirmó Aurora.
Aurora Cayo:
“Nos hemos insertado tanto en esta sociedad globalizada que estamos perdiendo la identidad”.
Ella se define como “la voz de los sin voz” y ha sido la persona que ha llevado la cultura aymara a otros rincones, no solo de Chile sino que del mundo. Italia y Milán han sido las ciudades que ha visitado gracias a lo que representa en cada uno de sus platos, además de la energía que siente de sus ancestros y “de los seres de luz que me han ayudado para llegar hasta donde estoy”. Según comentó, esos seres son personajes que han aparecido en este largo camino y que la han ayudado para dar a conocer su cultura.
La dicha de haberse convertido en uno de los personajes que inmortaliza la tradición aymara la ha llevado también a creer en ella y sacar provecho de esto para poder sustentarse como una persona independiente. Hantaturu Banquetería Andina, es el emprendimiento que tiene con su hija Susan, una pyme que lleva tres años y “tiene como finalidad dar a conocer, valorar e innovar los saberes y sabores que han sido heredado de nuestros ancestros”, aseguró.
Una tradición que se niega a morir, ya que ella ha tratado de realizar las mismas recetas de sus antepasados fusionándolas con diferentes ingredientes y que le entrega la tierra de forma orgánica y absolutamente natural. “Nos hemos insertado tanto en esta sociedad globalizada que estamos perdiendo la identidad. Hoy ser aymara significa el beneficio social, pero realmente el compromiso y estar con la comunidad, y recordar a los ancestros se ha perdido”.
En su hogar, ubicado al sur de Iquique, Aurora está en un rincón donde tiene diferentes artículos y alimentos, un ritual donde la mesa de Challa se prepara para ser entregado hoy en ofrenda a la Madre Tierra en período de Carnaval, el cual comenzó hace dos semanas cuando parte un nuevo tiempo agrícola para cosechar, allí se realizan bailes y celebraciones, además de adornar a las llamas con adornos para la fiesta.
Fotografía: Aurora Cayo

por Ukhamawa Noticias | 

domingo, 26 de febrero de 2017

Chile: "Las instituciones de gobierno folclorizaron nuestra cultura"

 
La vicepresidenta de la Academia Nacional de la Lengua Aymara, ubicada en Iquique, habló sobre el trabajo que llevan desarrollando desde 2008 y evaluó prácticas gubernamentales que estarían pasando a sus llevar tradiciones indígenas.
Eva Mamani Challapa es un alto referente de la cultura aymara en la región de Tarapacá. Nacida en la localidad altiplánica de Carquima, desde muy pequeña aprendió la lengua de su pueblo gracias a las enseñanzas directas de sus abuelos. A lo largo de su vida, su trabajo se ha volcado a rescatar las tradiciones de la identidad indígena a la cual pertence: es profesora especializada en Educación Intercultural Bilingüe y vicepresidenta de la Academia Nacional de Lengua Aymara (Anla), en Iquique. Además, su labor fue destacada por el Gobierno en 2011, cuando fue premiada con el Reconocimiento Nacional a la Mujer Indígena en la categoría Educación.
-¿Cuál es el panorama actual de la enseñanza de la lengua aymara en Iquique?
-Como Academia venimos trabajando desde 2008 en Iquique y Alto Hospicio. En un principio, nos costó juntar gente para los cursos (10 personas mínimo), pero ahora yo creo que hemos logrado sensibilizar la importancia de la lengua en la región, porque mucha gente llama y viene a inscribirse.
-¿Qué tipo de gente se incribe en los cursos?
-La gran mayoría de los interesados son personas no aymaras, principalmente profesionales que quieren mejorar su currículum (...) Como nosotros enseñamos lengua y cultura, es muy bueno que ellos se interesen porque así pueden entendernos. Lo que preocupa es la gente de nuestro pueblo que no está muy interesada en aprender su propia lengua.
- ¿Por qué los aymaras no quieren aprender su lengua?
- Por la discriminación. Sabemos bien que en Chile las culturas indígenas vivieron un proceso de discriminación de mucho tiempo. Sobre todo en los años '70, se les prohibió hablar la lengua, practicar su cultura, usar su vestimenta, comer sus propios productos (...) Se les obligó a los indígenas a no querer su cultura para valorar el castellano y la cultura chilena (...) Por eso es que a nosotros nos ha costado mucho que a la gente les interese hablar aymara. Va a ser otro proceso largo, muy largo, para que ellos vuelvan a hablar, vuelvan a encariñarse de su cultura.
- ¿Hay discriminación hoy en día de parte de los iquiqueños hacia los aymaras?
- Sí. Primero, hay una discriminación de parte del Gobierno chileno porque en las escuelas no se exige enseñar nuestra historia, entonces eso ya es segregar. En segundo lugar, muchas veces cuando los aymaras bajan de sus pueblos el solo hecho de empezar a mirarlos extraño o gritarles cosas, cohíbe al indígena y eso es algo que se ve.
"Se les obligó a los indígenas a no querer su cultura, a rechazarla"

Cosmovisión y moda
-¿De qué trata la cosmovisión aymara?
- El concepto de cosmovisión es castellano. Ese concepto en aymara es "Pacha". El concepto Pacha tiene que ver con la energía, con el tiempo, con el espacio, con todo, es un concepto integral (...) para los aymaras, igual que para todos los pueblos originarios, lo más importante es el respeto a la naturaleza.
-¿Qué cree la cosmovisión aymara, qué sucede después de la muerte?
-Se cree que los muertos se van a morar a los cerros y que allí están los espíritus de nuestros ancestros. Por eso nosotros respetamos tanto los cerros, porque son sagrados. Uno tiene que pedir permiso si va a hacer un camino o un corral mediante oraciones y ofrendas. Hay toda una práctica espiritual que nace desde adentro de uno, que hay que hacerla bien (...) se debe consultar a los mayores, a los abuelos, a los que son más atendidos en el tema para que te asesoren.
"Tocar sikuris en esta época es una falta de respeto para nuestra cultura"
- A veces las tradiciones indígenas se ponen de moda...
-Sí. Las mismas instituciones del Gobierno han folclorizado las costumbres de nuestra cultura, exigiendo que hagamos ceremonias o actos en momentos que no corresponden. Por ejemplo, cuando tocan sikuris en esta época, que en realidad esa música se toca para atraer el calor en junio y julio (...) que lo hagan en este tiempo es una falta de respeto a la cultura misma.
- Sikuris se vieron el otro día en el Tambo Andino ¿Hay algo más que pasó a llevar la "Pacha" en ese espacio?
- Vi a unas personas con polera de la wiphala, que tampoco corresponde porque se tergiversan los emblemas (...) También se ha faltado el respeto al Tunupa, que algunos llaman Gigante de Tarapacá. Se disfrazaron de esta figura, que para nosotros es sagrada, porque fue una suerte de profeta, según la leyenda. Es lo que es Dios para los cristianos.
- ¿Cómo evalúa el conocimiento de los no indígenas respecto de la cultura aymara?
Es muy escaso, por no decir que no existe (…) Hay un enredo hasta en las personas que trabajan en el Gobierno. A veces los afiches o los volantes que hacen están mal. Ponen cultura aymara o pueblos indígenas y las imágenes que agregan son incorrectas, de otros lugares o tradiciones, porque no saben. Entonces, hay ignorancia. Esas cosas pasan. Habría que asesorarse con personas que saben del tema.

Convocatoria abierta Fondo de Mujeres Indígenas Ayni

El Fondo AYNI motiva a organizaciones, comunidades y redes de mujeres indígenas de Asia, África, incluyendo la región de MENA, y América Latina y el Caribe para aplicar a las subvenciones, por medio de nuestra Convocatoria del Programa Liderando desde el Sur. 
El Fondo Liderando Desde el Sur: Recursos para la defensa de los Derechos Humanos de la Mujeres para la Igualdad Plena, es un programa de subvenciones que tiene una duración de cuatro años (2017-2020), cuyo propósito es proveer apoyo a organizaciones, comunidades y redes de mujeres alrededor del mundo para la defensa de sus derechos, en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con la CEDAW, entre otros. Este programa es financiado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Holanda el cual responde a la política de Diálogo y Disentimiento.
Liderando desde el Sur está siendo implementado por cuatro fondos de mujeres: Tres fondos tienen un enfoque regional South Asian Women's FundAfrican Women Development Fund, y Fondo de Mujeres del Sur, y un fondo global dedicado específicamente a trabajar con mujeres indígenas Foro Internacional de Mujeres Indí­genas-FIMI
La presente convocatoria estará enfocada a las siguientes áreas temáticas prioritarias: 

a) Incidencia en el poder político
b) Fortalecimiento institucional
c) Tierra, territorio y recursos, 
d) Mitigación y adaptación al cambio climático
e) Acceso a servicios públicos

Para ello, abrirá las posibilidades de aplicar a tres tipos de subvenciones, dependiendo del tamaño de la organización. Para conocer más sobre el proceso de aplicación, por favor leer la Guía de Aplicación la cual le ayudará a decidir a qué tipo de subvención es elegible para su organización y sus correspondientes requerimientos. 
 3. Subvenciones grandes

Fecha límite para enviar sus aplicaciones: 
31 de Marzo de 2017 a las 11:59 horas de Lima, Perú
El Fondo AYNI atenderá sus preguntas en el siguiente correo: 
lfs-ayni@iiwf.org

Documentos necesarios para aplicar al fondo AYNI
 GUIA PARA LAS APLICACIONES FONDO AYNI
 PREGUNTAS FRECUENTES FONDO AYNI
 FORMATO PRESUPUESTO FONDO AYNI 2017 


jueves, 23 de febrero de 2017

“La cámara es nuestro fusil”, Leiqui Uriana primera indígena wayuu cineasta



Leiqui Uriana estudió Dirección Documental en Cuba. Historia de 'El éxito fuera del resguardo'.
Por María Del Pilar Camargo Cruz

"La cámara es un fusil para nosotros, es una herramienta de lucha", afirma Leiqui Uriana desde Maicao, La Guajira. Ella, una wayú de 33 años, que hasta sus 23 no había conocido una sala de cine, es considerada la primera indígena cineasta del país.

La historia que unió a Leiqui con el séptimo arte comienza con una visita inesperada. "Un día llegaron a mi comunidad wayú, en los suburbios de Maracaibo, un francés y otros muchachos que querían hacer un trabajo audiovisual", cuenta.

Como hablaba español, tradujo cada palabra de los extranjeros ante sus coterráneos. El francés era Xavier Larroque, un cineasta y antropólogo que dirigía el programa 'Venezuela adentro'. Él y los otros realizadores trabajaban para el canal venezolano 'ViveTV'.
Leiqui, nacida en la capital del estado Zulia y con doble nacionalidad (venezolana y colombiana), estudiaba Enfermería. "Mi vida no podía ser simplemente graduarme, tener novios, hijos, casa, esposo y ya. Tenía que trascender y hacer algo por la humanidad. Estudiaba Enfermería porque en los hospitales se pasan muchas necesidades, muchos wayús no hablan español".

Pero ser enfermera pasó a un segundo lugar tras la visita de los extranjeros, cuando Leiqui comenzó a interesarse por la realización audiovisual. "Tenía muchas inquietudes y me invitaron al canal de televisión; me mostraron cómo se editaba y cómo era el proceso de hacer un programa".

La wayú les compartió la cinta sobre un velorio en La Guajira, dicha ceremonia la había grabado junto a un primo. "Me dijeron que el material estaba buenísimo y ahí nació un programa que se llamó 'Noticiero indígena' –se emitía dos veces al mes –".
'ViveTV' contrató a Leiqui y ella se propuso dar a conocer, a través de docurreportajes, el wayú que vivía en la ciudad. Decidió entonces dejar sexto semestre de Enfermería y comenzar sus estudios en Comunicación Social. En el canal laboró durante dos años; luego participó, como asistente de dirección, en dos largometrajes documentales sobre su etnia.



La oportunidad
El destino le guardaba un puesto en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba, donde estudiaría Dirección Documental durante tres años. Un amigo la postuló y de 18 concursantes de Venezuela, ella y otra persona ganaron la beca otorgada por el gobierno de ese país.

Leiqui quería hacer documentales que representaran a su pueblo y comenzó a ver películas sobre los wayú. Recuerda que una de las cintas denigraba la figura de la mujer. "Veía esa película y lloraba. Ese es el imaginario del director… En ese momento, entendí que una película es una flecha directa al corazón. Necesitaba hacer películas porque mi pueblo no podía seguir representado de esa manera".
En un principio, su mamá se opuso al viaje. "Mi mamá se alarmó, que cómo me iba a ir tres años adonde no conocía a nadie, que no sabía nada de la gente de allá, que no tenía ni un familiar, que qué es eso que una mujer wayú estuviera viajando sola y sin marido. Pero mi papá me agarró: 'Mija, ya usted está grande, si se quiere ir, la apoyo'".

Con el respaldo de su familia, llegó a Cuba en una madrugada. "He agarrado un taxi para irme a la escuela. Monte monte monte y nada nada, todo oscuro y el señor hablándome… El cubano taxista: '¿Y usted es primera vez que viene a Cuba?'".
La imaginación se apoderó de ella, pensaba: "Me mataron, me violaron, me descuartizaron. Si me matan por acá, cómo me devuelven, cómo reconocen mi cuerpo". El trayecto le valió una hora y 15 minutos de angustia, y también 30 dólares, más de la mitad del dinero que llevaba para tres meses.

"Los primeros días tuve contacto con un chico francés, Pablo, que estudió Cine en Francia, y con una polaca que estudió Antropología. Todos eran muchachos de mi edad, jóvenes, inquietos. El primer intento de conversación fue como: 'Hola, ¿cómo te llamas?, ¿de dónde vienes?, ¿de qué escuela de cine vienes?, ¿en qué festivales has participado?, ¿viste tal película?, ¿'El Espejo' de Tarkovski'?, la estructura narrativa, el discurso audiovisual…'. Pensé: 'Dios mío, de qué me están hablando'. No conocía nada, estaba en blanco. Las primeras dos semanas me quería venir. 'Esto no es para mí, no tengo este nivel. Yo no estoy para ser un artista con un superego, solo quiero poder contar nuestras historias como pueblo".

Un indígena panameño y otros amigos centroamericanos fueron sus aliados. "Él me orientó muchísimo. Entendía mi incertidumbre como indígena en ese nuevo mundo. Fue una gran fortaleza". También entabló una amistad con la entonces directora de la escuela y conoció a quien sería su inspiración: el cineasta italiano Erick Gandini.

Poco a poco se adaptó al que era su nuevo hogar, donde dormía, comía y veía tantas películas como lo permite una mediateca (el archivo que reúne los contenidos audiovisuales en las bibliotecas). Recuerda que cuando no destinaba un fin de semana a rodajes, viajaba a La Habana.

"No es Cuba lo que uno vive allí (en la escuela), había gente de todo el mundo. Tuve amigos de El Salvador, Colombia, Francia, África, Polonia, Brasil, Puerto Rico, Honduras, Guatemala, Haití; uno de cada país. Allí mi mundo había cambiado, no era mi comunidad, no eran solo Venezuela y Colombia. El mundo no me parecía tan grande como antes, me parecía más accesible".


El regreso
Tras obtener su título como cineasta en el 2012, Leiqui ha dirigido varios cortometrajes y ahora trabaja en el proyecto de su primer largometraje documental, dedicado a la mujer wayú.

Es una de las líderes de la Escuela de Comunicaciones del pueblo wayú, un proyecto dirigido a jóvenes. "No hay comunicadores wayús que puedan hablar sobre la situación de los pueblos. Siempre pensé que era importante que jóvenes wayús pudieran aprender lo que aprendí. No todos tendrán la posibilidad de ir a la escuela de cine".

También creó una fundación audiovisual indígena en Maracaibo y dirigió el Festival de Cine Indígena en Venezuela, país que decidió dejar ante la crisis económica; ahora vive en La Guajira. "El cambio de bolívar a peso es muy alto. Trabajar acá me permite ayudar a mi familia, que vive en Venezuela".

Dirigir una película en la que todos los realizadores y el equipo técnico sean wayús, y ser referencia del cine indígena en Latinoamérica son sus sueños profesionales. También desea ser madre: "Mi otro gran sueño es poder tener un hijo pronto para poder continuar con mi linaje, trascender y enseñarles a mis hijos todo lo que sé".





Difunde: Ukhamawa Noticias
 "Así es" en lengua aymara

Ecuador: Encarnación Duchi, la mujer indígena que ganó un lugar en la Asamblea


Encarnación Duchi, la mujer indígena que ganó un lugar en la Asamblea 
 
Tiene experiencia en el trabajo con organizaciones comunitarias. Ha viajado a Alemania y Estados Unidos a participar en importantes eventos.
No sólo está feliz porque en las pasadas elecciones ganó un lugar en la Asamblea Nacional, sino porque está convencida de haber ganado un lugar en el corazón de la gente del área urbana, donde el Movimiento Pachakútik, aún no había logrado consolidar su presencia.
Aunque la votación que obtuvo la lista de candidatos de este movimiento le alcanzó para un tercer puesto tras la aplicación de la fórmula electoral conocida como método d'Hont, María Encarnación Duchi Guamán, se siente doblemente triunfadora porque dice haber sentido el apoyo de las mujeres del sector urbano y rural, de los profesionales y de los jóvenes de la provincia.
Cuando habla siempre lo hace con una sutil sonrisa y un tono sereno que, al parecer, no se altera ni en momentos de tensión, pues en todo instante de esperar resultados conservó la calma, y como ella mismo dijo, el sólo hecho de participar y conversar con la gente en ésta, que fue su primera participación en una lid electoral, ya fue un triunfo.
Encarnación Duchi nació hace 40 años en la comunidad La Capilla, de la parroquia Chorocopte, del cantón Cañar. Dice que su tierra natal y su familia le proveyeron de la voluntad necesaria para asumir grandes retos en su vida personal, familiar y profesional; siendo el desafío del ámbito político, uno de los más importantes porque considera que desde el ejercicio de lo público se puede hacer mucho por la sociedad, más aún desde la Asamblea, donde se hacen las leyes y se garantizan los derechos.
De sus memorias de niñez y juventud destaca el trabajo en el campo. Sus padres no tenían terrenos y sembraban "al partir"; allí trabajó desde niña junto con sus hermanos. Recuerda que se levantaba a las dos de la mañana para ayudar a cortar la cebada, y luego se iba al colegio. Los sábados y domingos trabajaba en el mercado lavando platos; "Toda mi familia siempre ha tenido que sacrificarse bastante", comenta.
Su ropa es la que caracteriza a las mujeres cañaris de nuestros días, cuya indumentaria es más elaborada, más trabajada en cuanto a sus colores, sus textiles y formas. Los tejidos son fabricados con lana de oveja.
Utiliza un sombrero hecho de lana de borrego de color blanco, viste pollera (falda) negra, blusa blanca bordada, y reata de color negro, con un tupo (pasador) que le da soporte a la pieza, adornada de collares de perlas rojas, aretes de plata con motivos propios de la cosmovisión cañarí y su pelo a manera de trenza.
Su familia
Cuando habla de sus padres: José Duchi y Encarnación Guamán, María Encarnación lo hace con orgullo, se siente bendecida por tenerlos aún con vida y poder compartir con ellos su triunfo. Dice que todo el tiempo le estuvieron apoyando, igual lo hicieron sus hermanos, una que es maestra y trabaja en el cantón El Tambo y dos que también son profesionales y viven en los Estados Unidos. "Que Dios les pague", expresa emocionada.
Tiene dos hijos, el primero estudia Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, en la Escuela Politécnica de Chimborazo, tiene 18 años, el segundo tiene 14 años y estudia en la Unidad Educativa San José de Calasanz, en la ciudad de Cañar.
Perfil
Es doctora en jurisprudencia, licenciada en Ciencias de la Educación, tiene una maestría en Derecho Administrativo, e hizo un diplomado internacional en Derechos Indígenas, en Chile.
Estudio la primaria en la escuela Rosa Zárate de Peña, allí fue abanderada. Pasó sus estudios secundarios en el Instituto Quilloac, que fue uno de los primeros colegios que abrió las puertas a las comunidades indígenas, a partir de eso, más indígenas pudieron estudiar.
"Por eso es que nuestra lucha es primero la educación; por eso nosotros cuestionamos el actual sistema de educación que está entorpeciendo la educación de nuestros hijos; por eso nosotros vamos a seguir luchando, así como para defender el agua y el medioambiente, y para que se invierta en el campo, en la producción, en la comercialización e industrialización de los productos", precisa.
Concluye diciendo que será un orgullo y un reto ir a la Asamblea para reformar leyes que han vulnerado los derechos en estos 10 años de gobierno. (DCC)-(I)

 

Difunde: Ukhamawa Noticias
 "Así es" en lengua aymara